jueves, 18 de febrero de 2010

¿Quien come lo que está en la mesa?


Recuerdo que hace ya muchos años, cuando aún vivíamos en casa de mis abuelos maternos, el estomago me hacia estragos cuando acudía a casa a la hora de comer. No se si era debido a la constante actividad de un niño que siempre estaba jugando y moviéndose o al olor de los guisos de mi madre o de mi abuela, pero creo que son los únicos recuerdos que tengo de pasar hambre.

En esos momentos no me podía contener y metía la mano en la mesa para comer algo, antes de que nos sentásemos a la mesa y que solo ocurría cuando llegaba mi abuelo de la carpintería donde trabajaba. Mi abuela me tenía dicho que eso no estaba bien, y que si quería algo de la mesa, se lo pidiese, que no había que meter la mano en la mesa sin esperar a los demás, ya que había un trabajo de preparación y de orden en la mesa, y que ese trabajo quedaría en evidencia.

Aquella comida nos pertenecía, en tanto era fruto del esfuerzo del trabajo de mi padre y de mi abuelo y máxime en esas condiciones en las que la gusa aparecía, no obstante aprendí a respetar la regla.

Me imagino que cuando alguien tiene acceso a los recursos públicos y tiene hambre ( Hay algunos que no paran de estragarse ) meten la mano donde no deben. El problema es cuanto meten la mano y no tienen a alguien que les reprimende por ello.

Siempre he hablado las cosas en aspecto figurado, así se enfatiza o se hace menos daño directamente, pero el símil de la tarta en el despacho es un buen ejemplo de lo que digo: Si yo fuese goloso por naturaleza y todos los días viese la tarta encima de la mesa de mi despacho, ¿cogería o no cogería un trozo?

Así estamos en España: jodidillos, no porque seamos golosos, sino porque no hay nadie capaz de educarnos y castigarnos si metemos la mano.

Arrivederci

No hay comentarios:

Publicar un comentario