lunes, 1 de febrero de 2010

La Ratonera - por alusiones-


Hoy he leido una entrada en el blog de mi amigo David y me he propuesto buscar en mis archivos un artículo que escribí hace unas fechas y que finalmente no publiqué. Por colación lo inserto en este blog.


Algunos podrán asociarlo a ideas extrapoladas de Matrix, de John Twuelve Hawks (recomiendo la lectura de su trilogía) u otros, pero está escrito después de 6 o 7 cervezas, cada cual lo valore a su libre albedrio


Esta sociedad y el mundo esta demasiado podrido como para dejarse llevar y desaprovechar la ocasión que tenemos para rebelarnos y cambiar algunas cosas.

Como diría algún autor estamos institucionalizados y somos tan previsibles para ‘la gran maquina’ que esta nos engulle y nos succiona sin apenas enterarnos. La verdadera realidad es que somos un fracaso y nos contentamos con pensar que nada podemos hacer y que las cosas son así. No obstante cualquiera de nosotros debería pararse a pensar que es lo que estamos haciendo con nuestras vidas y que pasaría si dejásemos por un momento de pertenecer a uno de esos engranajes o ciclos que nos envuelven.

Llegaríamos a la conclusión que ciertos caminos elegidos a lo largo de nuestras vidas, tomados como consecuencia del ejemplo de nuestros padres, de nuestros hermanos o amigos, les descartaríamos por la complejidad y variedad de problemas que nos comportan y nos harían inevitablemente pensar, que de volver a nacer actuaríamos guiados por otros criterios que harían nuestro periplo y existencia más sencilla con la posibilidad de disfrutar la vida de otra manera.

¿Que sentido tiene a día de hoy repetir la misma cadena de decisiones a lo largo de la vida y en que se soporta?

La verdad es que todos comenzamos a tomar decisiones prematuramente y todo ello marca nuestras vidas, pero llegado un determinado momento iniciamos a dejarnos llevar por lo que hacen los demás: Estudiar, trabajar, producir recursos, consumir, comprar un coche, comprar una casa, hipotecarse, casarse, tener hijos, educarlos, seguir trabajando, seguir consumiendo, gastar recursos y abandonarlos, contribuir a desequilibrar las riquezas, disfrutar de pequeños momentos, jubilarse y morir.

Esta cadena de acontecimientos entremezclados y con la multitud de variables posibles en función del tiempo hacen posible que nos olvidemos de la capacidad que tenemos de hacer cosas diferentes, de salirnos del sistema, de cambiar las cosas y de satisfacer otras necesidades o simplemente de no ejecutar varias de las cadenas de acciones mencionadas anteriormente.

Solamente quiero hacer una reflexión a la sociedad y a los individuos en particular, para que valoren si les incomoda, al mirarse interiormente, aceptar que están malviviendo y malgastando su tiempo, y tratar de salirse del traje gris de un hombre o una mujer previsibles en sus actuaciones y con suficiente capacidad para disfrutar la vida sin tantos apegos al sistema que nos enreda.

Supongo que la mayoría de los hombres y mujeres que hayan leído esta reflexión pensarán que quién la ha escrito esta fuera de dicho sistema, sin embargo les digo que soy uno más de los que tras analizar sus pasos por la vida y sin arrepentirse de nada y en la plenitud de salud cree en un mundo mejor, en el que las emociones, el aprendizaje por experiencias y sin demasiados libros de texto haga triunfar al hombre libre que quiera formar mediante comunidades o grupos un mundo mejor, sin ataduras a grupos de presión o políticos corruptos y fuera de la dictadura de los que verdaderamente gobiernan el mundo con su dinero.

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