martes, 29 de noviembre de 2011

La primera medida económica es la reforma de la Justicia

Voy a poner en conocimiento de quién me lee habitualmente, este articulo de Javier Benegas [en Vozpopuli.com] porque creo que tiene además de un largo alcance, un amplio porcentaje de razón.
Mi misión no es solo dar mi opinión sino acercar las opiniones de los demás que se alinean con mis planteamientos, asi como poner en tela de juicio cuestiones que se manifiestan en la sociedad como verdades y que en modesta opinión no son más que creencias y que a través de la continua repetición se han conservado en formol para nuestro pesar:

El desempleo en España supera el 22%. Y, en el caso del paro juvenil, esa cifra se eleva al 40% e, incluso, en el caso de jóvenes de edades comprendidas entre los 16 y 18 años, el porcentaje supera por mucho el 60%. Esto no son datos estadísticos, son la constatación de una catástrofe. Pero – y aquí está la sorpresa – no estoy hablando de porcentajes de 2011, sino de los correspondientes a los años ’80 del pasado siglo. Han transcurrido tres décadas – 30 años, que se dice pronto – y la zozobra de hoy es proverbialmente idéntica a la de aquellos días, como si el tiempo no hubiera transcurrido desde entonces.


Lo que está poniendo de manifiesto esta simetría entre nuestro pasado y nuestro presente es una realidad desoladora: cada vez que el mundo desarrollado se ve sumido en una grave crisis, España, en lo que al ciudadano de a pie respecta, no retrocede unos pocos años sino que, por defecto, vuelve al principio, al punto de partida. Es como si el país entero estuviera atrapado dentro de una infernal máquina del tiempo que, una y otra vez, nos devuelve al pasado – es decir, al inmutable presente –, haciendo tabla rasa de cualquier mérito y sacrificio, con la diferencia de que cada vez estamos más exhaustos.


En este ciclo infernal, donde según parece no hacemos otra cosa que caminar en círculos, la urgencia económica se impone siempre a cualquier otra consideración. Y se abre paso, una y otra vez, un proceso de reformas fiado a lo puramente económico. Pero si la sociedad tuviera más memoria que la que tiene un pez, caería en la cuenta de que esto ya lo hemos vivido. Y que el duro camino que ahora nos toca recorrer se parece y mucho al ya recorrido hace 30 años. Aquí estamos de nuevo, en el mismo punto de partida, obligados a empezar desde cero.



Este cruel presente, de tener aspecto humano, se asemejaría mucho a aquel ángel vengador travestido de psicópata creado por los hermanos Coen. Un personaje que, implacable, acorralaba una a una a sus víctimas – a la sazón, seres inconsistentes y amorales – y, momentos antes de darles matarile, les formulaba la siguiente pregunta: “Si la norma que has seguido te ha llevado hasta aquí, ¿de qué te ha servido?”.


"lo que termina por engrandecer o destruir a una nación no son los ciclos económicos que evolucionan al margen de lo humano y lo divino, sino el buen funcionamiento de sus instituciones. Y, especialmente, de aquellas que tienen que ver con la Justicia"

En nuestro caso, la “norma” que seguimos en el pasado, y vamos a seguir también en el presente, se limita a sanear las cuentas y a tratar de reactivar la economía. Cualquier otra reforma estructural que vaya más allá de los estrictamente económico no tiene cabida. Dada la urgencia del momento, puede parecer lógico que lo económico prime por encima de todo y que ello nos obligue a dejar en segundo plano otras cuestiones muy relevantes. Pero es un error. El progreso y la prosperidad futura no sólo van a depender de reformar el mercado laboral, aumentar nuestra competitividad, sanear y reestructurar el sector financiero y reducir nuestra deuda pública y privada, sino que están íntimamente ligados al buen o mal funcionamiento de la sociedad en su conjunto. Porque, en última instancia, lo que termina por engrandecer o destruir a una nación no son los ciclos económicos que evolucionan al margen de lo humano y lo divino, sino el buen funcionamiento de sus instituciones. Y, especialmente, de aquellas que tienen que ver con la Justicia.


Si algo está poniendo de relieve la actual crisis, además de las ya conocidas ineficiencias de nuestro modelo político, económico y territorial, es la enorme corrupción que hemos desarrollado en estos últimos 30 años, cuyo coste, por si aún no nos hemos percatado, además de reputacional y moral es fundamentalmente económico. Si fuera posible hacer un cálculo de lo que la corrupción representa en pérdidas económicas, tarea esta que se me antoja colosal, seguramente el resultado sería superior a los 30.000 millones de euros que descuadran nuestro déficit público y, también, alcanzaría para cubrir una buena parte de los 400.000 millones de deuda pública y privada que nos vencen en 2012.

Para tener conciencia de la magnitud del problema, hay que entender que en España la corrupción no sólo procede de una selecta minoría que hace y deshace a su antojo y que se reparte los negocios y el dinero público. Se trata de una enfermedad muy extendida que ha alcanzado la categoría de plaga. Durante estos años, el país se ha desangrado en un torrente incontenible de “mordidas” cuyos montantes eran cada vez más disparatados. Y las prácticas corruptas han devenido en un ejercicio de puro y duro saqueo en el que están implicados políticos, lobbys empresariales, banqueros, concejales, sindicalistas, asociaciones a priori sin ánimo de lucro, instituciones públicas y privadas y colectivos y personajes de todo tipo y pelaje. En consecuencia, la corrupción es un problema colosal. Posiblemente, el problema económico más grave de todos.


Por todo ello, si de verdad queremos salvar a España del desastre económico, debemos tener muy presente que el problema de la inseguridad jurídica, la parálisis crónica de los tribunales, la injerencia constante del poder político en determinadas sentencias, las doctrinas a la carta y los escándalos procesales llevan aparejados un coste económico que es a todas luces insostenible. Desde esta perspectiva, la primera y más urgente reforma de todas cuantas atañen directamente a la economía debería ser la de la Justicia. Sin esta reforma fundamental, la prosperidad que logremos en el futuro con nuestro esfuerzo, lágrimas y sudor, nunca estará a salvo: emprenderemos un nuevo viaje circular que, de seguro, nos llevará de vuelta al principio. Y España será por siempre el país del paro y del riesgo de la quiebra económica. Un estado fallido atrapado en la máquina del tiempo.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Los tecnócratas y los Rajoys son lo menos malo. Con ellos viveremos "el último suspiro antes del baile de San Vito”


El punto de partida de este razonamiento es la observación de que en 2007 se produjo de repente la caída del sistema financiero mundial (sería más exacto decir del sistema financiero occidental, debido a que China y otros países emergentes del mundo estaban lejos de la catástrofe, por varias razones que no es posible aquí poner en detalle). A finales de 2007, prácticamente todos los principales bancos de inversión, y similares, que representaban el poder del mundo real en ese momento y mucho más poderosos que casi todos los países occidentales más poderosos, se declararon en quiebra.


La primera cosa a notar - y es muy importante hacer hincapié en esto - es que las finanzas mundiales se han derrumbado por razones internas, endógenas. No han sido objeto de amenazas por parte de agentes "externos" y en hostilidad. Se hundieron por sí mismas. Esto también se puede expresar en términos económicos, como una fórmula de la "crisis sistémica". Incluso el presidente de la Comisión Europea, Manuel Barroso, ha utilizado recientemente esta definición. Esto significa que una cura simple (tratamiento de las crisis cíclicas, la crisis de sobreproducción , etc.) no será suficiente para ayudar a la lucha. De hecho, se puede decir, por el contrario, que ahora es imposible salvar el sistema, que se ha irremediablemente descalabrado debido a que tiene en sí mismo la causa de su desaparición.

Las causas de este desastre las vamos a poner encima de la mesa, pero hay una fecha que ya se puede identificar como clave y que es más importante de lo que se cree: el 12 de noviembre 1999, cuando el Presidente William Jefferson Clinton promulgó la Ley Gramm-Leach-Bliley, que borró la Ley Glass-Steagall de 1933 y dio licencia a los bancos de inversión y una variedad de operadores financieros , para embarcarse en todo tipo de actividades especulativas.

Los desastres posteriores de las finanzas americanas son conocidos, incluso si no se los ha estudiado lo suficiente. En 2001, el gigante Enron Corporation se derrumba después de que otros habían caído ya como el LTCM (Long Term Capital Management). Estos son sólo algunos ejemplos de los muchos eventos nuevos que empezaron a surgir.

A posteriori se puso de moda y articuló la ultra-liberalización de las normas y comenzaron a tener efecto y a desarrollar su viril función , como la Commodity Futures Modernization Act (CFMA), también firmado por Clinton en 2000, poco antes de salir de su segundo mandato, que consiguió casi por completo la legalización de la eliminación de cualquier forma de control sobre los productos financieros derivados, tanto por la Comisión de Bolsa y Valores (SEC), la Comisión y el control del comercio de futuros.

Así fue como comenzó una frenética carrera, realmente cómica, en la multiplicación de los derivados financieros que fueron tratados fuera de las bolsas y estuvieron fuera de control. Para entender lo que pasó (y lo que va a ocurrir mientras escribo estas líneas), basta con señalar que de 2000 a mediados de 2008 (año del fracaso global) este tipo de operaciones aumentó de los 100 hasta 684 billiones de dolares.

Ahora nos hemos dado de golpe con la única verdad, que la causa de la actual crisis sistémica es como consecuencia de las decisiones antes mencionadas, que han producido una liberalización total de los movimientos de capitales y la creación de los derivados: las decisiones que han allanado el camino para un crecimiento enorme de la deuda mundial.

Por lo tanto, la "burbuja" de la tecnología, que produjo el colapso del NASDAQ, a la que siguió la burbuja subprime, condujo a la caída de casi todos los principales protagonistas de las finanzas occidentales. Esto ha llevado, como sabemos, a la liquidación de un pequeño grupo de estos gigantes que fueron sacrificados en el altar de la locura, Bear Stearns, Merrill Lynch, Morgan Stanley, Lehman Brothers, pero hay otros gigantes, como Goldman Sachs, en primer lugar, que se mantienen y que han seguido prosperando.

Lo que es importante recalcar aquí, de nuevo, es que las reglas no han cambiado en absoluto. Usted tiene que encontrar una respuesta a esta pregunta. Y la respuesta es simple. Los "dueños universales" los “illuminati” no piden permiso a nadie. Añado: No hay ninguna razón para pensar que en el futuro cuenten con nosotros.

Barack Obama no se ha movido una coma en este sentido. Y, bajo su liderazgo, la Reserva Federal ha proporcionado (entre diciembre de 2007 y junio de 2010), la fantástica cifra de 16 billones de dólares, a la tasa de interés igual a cero,a todos los grandes bancos de inversión de 'Occidente. Del gigante Citigroup al que hace entrega de 2,3 billones de dólares entre otros y un poco menos de un billón (864 mil millones de dólares) a través de las cuentas a Goldman Sachs.

Hay muchas cosas curiosas: la primera es que la Reserva Federal ha revelado ser el primer prestamista de toda la Europa Occidental, el prestamista es cierto de última instancia (y si este estado de cosas no va a cambiar, el sistema debe de prepararse para un colapso global por muchas razones, convergentes, la primera de ellas es que los intereses de EE.UU. ya no coinciden, por ejemplo, con los intereses de Europa). La segunda es que la maniobra se hizo en secreto y en violación de las leyes de los EE.UU saltandose las reglas que requieren la autorización del Congreso para las operaciones de EE.UU, aunque sean de menor entidad. La tercera es que la Reserva Federal ha capitalizado no sólo los bancos de inversión estadounidenses, sino todos los bancos occidentales. Incluidos en la lista, de hecho, los gigantes europeos, como Deutsche Bank, Paribas, Union des Banques Suisses, Crédit Suisse, Barclays, Royal Bank of Scotland, etc

Este paso es el reconocimiento del fracaso mundial de las finanzas americanas. Por supuesto que no podía hacerse público hasta que algún parlamentario nos puso bajo aviso. Pero es igualmente obvio que, sin cambiar las reglas, los bancos recapitalizados seguirán avanzando hacia el precipicio a la misma velocidad. Esto es debido a que los activos tóxicos norteamericanos , ya dispersos en todo el mercado mundial, no podrán, ni pueden ser vendidos, porque no hay ni habrá más compradores dispuestos a comprarlos.

Algunos de estos activos fueron absorbidos por la Reserva Federal, pero otros fueron residuos de papel y no se pueden utilizar. En esencia, el volumen de la deuda, ya es enorme (se estima por muchos que se han superado por lo menos quince veces el del producto interno bruto mundial, creando un abismo infranqueable entre el mercado de bienes y servicios, materiales y de los mercados financieros cada vez más ficticio e irreal) que va más allá de la exageración más desproporcionada.

Todo el mundo debe entender que esta burbuja de los bienes, de cualquier tamaño, sin ningún precedente, no puede durar mucho tiempo. Y, cuando explote, su efecto promete ser mucho más grave que la caída de 1929.

Es en este contexto en el que estalla el problema de la deuda soberana en Europa. Grecia ha jugado el papel de primera víctima, un conejillo de indias experimental. Pero, si usted entiende el mecanismo, verá que la situación es de vida o muerte para la supervivencia de los estados europeos, de todos (como estados soberanos como los conocemos ahora), y para la propia supervivencia de un estado soberano europeo , compuesto de estados soberanos.

No veo cómo podría existir una Europa compuesta por Estados soberanos sujetos a la lógica y los intereses "de afuera", ya que no existe ninguna prueba de la legitimidad democrática de sus pueblos, que siguen siendo en teoría la única fuente de poder, pero ahora se eidencia que se ve superada por una lógica tecnocrática que no será elegida por el pueblo y que no puede dar espacio a ningún tipo de maniobra que no este orquestada por los más poderosos.

El origen de esta crisis es, en mi opinión, la hija de un intento desesperado de los grandes bancos de inversión para reanudar la huida hacia adelante a la rentabilidad "más del 15%" (el famoso ROE o Return on Equity), en condiciones que el crecimiento de todo el Occidente (siempre hay uno) ahora se limita a la unidad decimal. Si hay una prueba de la locura, se encuentra precisamente en esta afirmación absurda.

La forma en la que el euro fue concebido resulto ser obviamente un error. Fue en ese momento, a finales de los años 90, cuando Europa autorizó a realizar acciones encaminadas a esta unificación de moneda a los bancos de inversión del mundo considerados libres de riesgo de la deuda en países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico).

Como el New York Times escribió en un artículo muy revelador 11 / 11 / 11, fueron los poderosos los que habían dado el gran paso de crear una nueva moneda. Que, en la mente de algunos, se ha convertido en un alter ego del dólar, en la mente de los demás una contraparte del dólar: una alternativa al dólar. Pero en cualquier caso se trataba de una operación de una importancia mundial aparente y que era necesario realizar y expandir en todas las direcciones para lanzar un mensaje de absoluta seguridad:  "vamos a ser capaces de proteger a todos de todos los fracasos". Exactamente: "el capital llegará a estar asegurado en situación de riesgo 100% gratis".

Ahora sabemos que estaban y están equivocados. Pero entonces miraron hacia otro lado, y hubo voces que pusieron en tela de juicio esa hipótesis.

Los grandes bancos de inversión, principalmente los de EE.UU. (y también los europeos, los gestores de fondos de pensiones, fondos mutuos, compañías de seguros, todos los que salen de las hipotecas de alto riesgo y que se habían extendido como una epidemia en todos los mercados ), se apresuraron a colocar su dinero en efectivo (o, más brutalmente, la apertura de otras deudas) en la compra de bonos en Europa.

Y, de nuevo, como el artículo del New York Times citó "Lo que los bancos veían como algo seguro pasó a ser de nuevo tóxico, y fueron atrapados en el caos de alto riesgo , mientras los prestamistas habían visto la deuda en Europa como un refugio desde el cual avanzar en los beneficios”. " Y, para aprovechar al máximo la situación casi desesperada de la insolvencia, por el miedo y la codicia se precipitaron sobre los bonos que garantizarían el mayor interés”. Por lo que su objetivo rápidamente se convirtió en el más seguro y el más rentable, aunque la evidencia dice lo contrario. El ejemplo griego es esclarecedor.

Pero, aparte de esto están los "errores" de evaluación de las finanzas internacionales, más como una ceguera ideológica absoluta.Visto aquí en la transparencia, se demuestra que la Europa de hoy, es algo que surgió en la estrategia de Lisboa, no es otro que el lugar donde las decisiones de los propietarios "universales " (como le llama, apropiadamente, Luciano Gallino e Illuminati como les denomino yo) se transforman en leyes, que es donde se produce el robo por parte del “sistema” en detrimento de los Estados y los pueblos y donde se legaliza.

Tengo la intención de señalar que la financiación de la deuda pública de los Estados no fue un accidente, ni un objetivo dirigido a las tendencias inevitables. Se nos vendió como una decisión política muy precisa, muy bien pensada y preparada. Esta decisión política se conoce como el Tratado de Maastricht y, para lograrlo, se han gastado enormes recursos, un ejército de fanáticos y propagandistas y se ha puesto en marcha, armado y financiado por decenas de centros de influencia, de los think-tanks, y los diferentes grupos de presión.

Aquí valdría la pena analizar en detalle cómo funciona la máquina que produjo la tecnocracia de la "propiedad" de dinero.

Una red de relaciones que cubre todos los conjuntos europeos elegidos, los gobiernos, las cohortes de funcionarios, de las universidades y que tiene bajo su control las finanzas, las comisiones de gobierno, los departamentos de la Comisión Europea, los líderes de los partidos políticos y un largo etc.

Este campo de fuerza ha sido cimentado en la ideología de la eficacia insustituible de los mercados financieros, en el carácter sagrado de las evaluaciones de las agencias de calificación, en la ideología del crecimiento, el mantra que nos lleva una serie de corolarios absolutos dogmáticos: la inevitabilidad de la globalización, la de los mejores intereses que deben dejar a un lado en el nombre de ese crecimiento, toda aquella pretensión de beneficiar lo "particular", lo "local", conceptos que no están estandarizados. Esto es así, porqué así lo han definido este grupo de sacerdotes de la religión de la dominación financiera, hostil a la eficiencia, que es a su vez hostil a la racionalidad.

Es con esta red mortal de presiones pequeñas pero muy controladas como la cumbre de los "dueños universales" se las arregla para presentar su visión del mundo.Desde alli la cima de la piramide desde la que se controla el mundo. Es a través de este ejército de su "propiedad", del que son parte integral los principales líderes de los partidos políticos de izquierda y derecha, los ministros de todo rango y personal de altorango de las fuerzas armadas y las agencias de inteligencia, las áreas académicas más importantes y que a su vez son los mejor pagados, los que van dando pasó a una ideología del pensamiento económica única.

A través del paso del tiempo pero en los últimos años de modo acelerado han logrado su objetivo mucho antes de que esta crisis. El Tratado de Maastricht prohíbe a los bancos centrales financiar sus estados, lo que obligó, literalmente, a la búsqueda de los prestamistas en los mercados financieros.

La deuda de los Estados se convierte así en una financiera de los productos básicos, que pueden ser comprados y vendidos en cada mercado, que pueden ser objeto de la especulación y el juego, que se pueden dividir en pedazos y se pueden colocar en "paquetes" de derivados y de este modo se hace imposible desentrañar la composición de los mismos a nadie.

Los destinos fundamentales de los pueblos, las mujeres y los hombres de carne y hueso, están totalmente oscurecidos. Lo que ellos ven es el orden de clasificación de las bolsas que ahora desfilan ante sus ojos en las estaciones de tren, en los aeropuertos, en cualquier programa educativo y telediario. Es la hipnosis de masas a la que es imposible escapar. El nivel de vida de millones y millones de personas se ve alterado por mecanismos que parecen inexorables, todavía desconocidos para las masas, a menudo gestionados por muy pocas manos, a menudo y en realidad como resultado del procesamiento automático de un equipo muy bien preparado.

Hay docenas de ejemplos que se podrían tomar para revelar el mecanismo del dominio de los "dueños universales", un dominio que ya ha cancelado algún tiempo todas las ilusiones de la democracia. La democracia liberal, la separación de poderes, han sido sustituidos por los mecanismos de toma de decisiones que pasan por alto cualquier tipo de control. Luciano Gallino en el libro titulado "Con el dinero de otros", da ejemplos de cómo con el paso del tiempo se presenta un futuro aterrador y esclarecedor de cómo Europa se está comportando: el Consejo, la Comisión, el Parlamento encargaron la redacción de ciertas reglas de uso a un grupo privado y privilegiado de "expertos", que están entre los "poseídos", y así fijaron la relación con sus principales centros financieros.

Es superfluo señalar que tipo de medidas normativas han sido adoptadas y con la mayor ignorancia de la gran mayoría de los diputados, que votan casi todo lo que se les propone sin saber lo que votan y la forma en que les empaquetaban la bola de masa envenenada que es en si misma su propuesta, terminando los acuerdos tácitos para el voto en oficinas privadas, a su vez, pagados generosamente para organizar el robo en público y en la cara de los otros incompetentes políticos desprevenidos.

A la luz de todo esto, no debería sorprendernos los hechos nuevos que estamos viendo: el rostro de una crisis que se está convirtiendo cada vez en más ingobernable,  y en la que los "dueños universales" se ven obligados a llevar al poder, directamente en los Estados individuales, a sus hombres de mayor confianza.

La política tradicional, en los estados más débiles, es demasiado corrupta e ineficiente, por ello es complicado llegar a acuerdos - es más decoroso, por supuesto solicitar un voto por el cambio - a fin de permitir la matanza de los logros sociales necesarios. Así que ese solución de derechas o ir hacia un "gobierno técnico" , se presentan como soluciones, liderado por los hombres de absoluta confianza, que deben actuar fuera de las reglas de la democracia de antes y en las que ya hay ejemplos recientes. La llegada al poder en Grecia, de Lucas Papademos (ex-gobernador del Banco Central griego de 1994 a 2002, que es uno de los organizadores de la distribución de cuentas realizado por Goldman Sachs, que abrieron la ofensiva contra Atenas) y su ultimo sustituto, Mario Draghi en la parte superior de Banco Central Europeo (hombre de Goldman Sachs, como vicepresidente para Europa de 2002 a 2005, los mismos años en que se encuentra el hundimiento griego), Mario Monti Napolitano como jefe de gobierno en italia (que desde 2005 había trabajado para Goldman Sachs International como asesor de la misma): todas estas rotaciones, acompañadas por la repetición de que se tienen que tomar "medidas impopulares",y que buscan el consenso de la gente, a través de la cuña "de que no hay elección", "no debe haber referéndums" ,y que buscan además concienciar de que sólo las decisiones "técnicas"  son las validas porque no hay alternativa, muestran que la situación se ha vuelto inmanejable y que los poderosos han decidido tomar medidas enérgicas para hacer frente a lo inesperado.

Entre las medidas enérgicas, por supuesto, no se espera que cambien las normas en vigor,sino todo lo contrario, para que se conviertan en leyes universales que no se puedan desaprovechar. No es ninguna coincidencia que los gobiernos de Grecia e Italia hayan sido efectivamente sometidos a una fuerte presión por el Banco Central Europeo (y de Goldman Sachs), invirtiendo casi cómicamente el dogma ya elevado a los altares de la Ribera Occidental: el Banco Central debe ser totalmente independiente de los poderes políticos. Ahora los poderes políticos se han convertido en dependientes de las decisiones del Banco Central, hasta el punto de que es este último el que decide cómo se forman y cómo deben ser expulsados los lideres de los estados.

En la fila, esperando su destino, están España, Portugal, Irlanda. Y, en poco tiempo, incluso Francia y otros. Por lo tanto el costo de la supuesta recuperación (sin embargo imposible, porque la masa de la deuda es en varios órdenes de magnitud mayor que las posibilidades técnicas de las plataformas) debe recaer sobre la gente común de Europa. Esto a su vez significa la ruptura del pacto social que ha regido la construcción de Europa durante los últimos cincuenta años. En particular, esta cuestión será inmediatamente percibida por los ciudadanos de estos países de Europa Occidental, que van a apreciar los cambios relacionados con su estado del bienestar. El resto de los 27 recibirán un poco tarde el castigo, pero van a salir mejor.

La gran pregunta sigue siendo: ¿cuál será la reacción popular a este cambio, ciertamente dramática? La parte visible dice que, en este momento, en Europa no hay una oposición continental organizada para afrontar este problema.

Los partidos de la izquierda están siendocobardes y carentes de una visión alternativa. El liderazgo, tanto a derecha e izquierda de ustedes, no sólo no se muestra, sino que da la impresión de que no entienden lo que está sucediendo.

E incluso esto no es lo único sorprendente. Debido a que son "propiedad", se limitan a reflejar la incertidumbre y el pánico que invade a sus mejores clientes , los "dueños universales".

Existen dos resultados posibles: los europeos primero serán aplastados, y su sociedad partida, manipulada y reprimida, con diversos matices de cada uno de estos componentes. La otra salida es la reacción. Pero, sin una guía adecuada, se van a confundir las formas, sin unos objetivos políticos comunes y sin una "visión estratégica", será complicado. El riesgo es que se avance a una tendencia general hacia la derecha, hacia formas xenófobas, reaccionarias, y de primitivo aislamiento,. Y, esta es la premisa de una derrota trascendental, antes de una catástrofe continental: en primer lugar de los derechos y libertades, y en segundo lugar e inmediata de las condiciones sociales de un amplio número de personas.

Todo esto requiere una reflexión de todos aquellos que, en lugar de llorar y criticar, se pregunten qué hacer. Lo que falta es una alternativa que debe venir de Europa. Un "Partido Popular Europeo". Para crear lo más rápidamente posible: movimientos, en su mayoría de los jóvenes, que están viendo alterados sus derechos dundamentales, pueden ser la base. Lo esencial es pensar que se además de pretenderlo, este partido europeo pudiera lograr dar un vuelco en la legitimidad de las decisiones del pueblo.

Pero lo peor es que, con estas recetas (de los dragones, montañas , Napolitano,Rajoy y los activos financieros) no se resuelve nada. Todos los chismes en los que está envuelta la serie de medidas antipopulares se basan en un supuesto de crecimiento económico futuro. Pero todo lo que sabemos es que Europa está entrando en recesión, como un todo. La locomotora alemana misma se espera que aumente, en 2012, un 0,8%, lo que equivale al estancamiento. Para otros es peor. A fin de establecer un programa de sacrificios en el crecimiento de poblaciones enteras, para salvar a los bancos, que significa construir sobre la arena. Entre un puñado de meses, será evidente que la crisis de las finanzas y la economía occidentales es irremediable.

La perspectiva es parecida a la de 1929,sólo que mucho más devastadora. Las estimaciones más fiables provienen de un grupo de expertos franceses (ese solo hecho es más fiable, porque lo que escriben los comentaristas estadounidenses y británicos es casi totalmente basura) agrupados con el código detrás de la hoja de GEAB (Boletín Global de Anticipación Europa).

También identifican una "crisis sistémica". Que ya se han quemado desde el pasado mes de julio, unos 15 billones de dólares. El resultado, dicen, es imparable y llevará a la desaparición en el aire de ese dinero, a dónde iran otros 30 billones de dólares EE.UU. durante el año 2012. Como se sabe, ya se han quemado desde el pasado mes de julio, 15 billones de dólares motivado por la devaluación real del 50% de la deuda griega, seguido por las amortizaciones y un promedio de 30% de las deudas italiano, español, portugués, irlandés.

Sin embargo, el GEAB Grupo Especial parece mucho menos preocupado por la suerte del euro que la del dólar de los EE.UU.. De hecho - sobre la base de lo que he dicho anteriormente en estas líneas - la explosión de la deuda pública en Europa, así como para socavar los bancos franceses, alemanes, belgas y holandeses, se producira la explosión de la deuda pública de EE.UU., dada la exposición de EE.UU. y los inversores institucionales en la deuda europea. La cifra es más impresionante en la evaluación de la deuda privada en los Estados Unidos que ha alcanzado el 240% del PIB (basta pensar que la deuda privada griega, ya elevado, sólo alcanza 120% del PIB de ese país. La del italiano, es sólo el 43% del PIB). Como resultado, inesperado, puede ser  necesaria la siguiente medida: la devaluación del dólar en un 30% por lo menos, la única manera de disminuir el peso de la deuda total de los Estados Unidos.

En esencia, la que está peor no es Europa, sino los Estados Unidos. En estas condiciones, una victoria de Obama parece menos que probable. Y si gana uno de los candidatos republicanos, no hay razón para no temer lo peor para el contexto internacional. Esto también debe ser tenido en cuenta. La crisis afecta a la economía y las finanzas occidentales, pero hay que tratar de entender los efectos que esto tendrá en el resto del mundo y sus relaciones con Occidente. Una cosa es cierta: la visión del mundo está entrando en un período de ebullición vertiginoso. Este es el contexto de los preparativos para una guerra.