martes, 16 de abril de 2013

Vida o libertad




Hoy me sentí un naufrago liberado, un Robinson que descubrió la distinción entre vivir y la libertad y todo aconteció en un sueño que me abrió definitivamente los ojos, que me llevo al limite y del cual extraje mis propias conclusiones.

Era primavera y ya me encontraba a bordo del crucero en el que me había embarcado como polizón,quería observar de cerca la vida de los pudientes, de los que en ese momento dominaban el mundo, a los que les iba de perlas económicamente hablando, aislados del verdadero mundo de sufrimiento y de la escasez pero huérfanos del disfrute verdadero. 

En ese barco se compraba hasta el sol si hiciese falta, no escatimaban en caviar, champan y el marisco fresco inundaba las bodegas y las despensas. Hubiese sido sencillo y tentador haberse hecho pasar por otro de ellos, haber burlado por segunda vez la seguridad del barco y haber optado por suplantar a algún Don Juan adinerado ya que mis conocimientos informáticos y mi astucia me permitían eso y mas. Podía tener acceso a la base de datos y una vez recopilados los datos de los pasajes devueltos a ultima hora y desde el servidor de la compañía de cruceros imprimirme la tarjeta Vip, así como vulnerar la casilla de chequeo correspondiente al pago en efectivo y embarque de ultima hora, pero yo no me había enrolado para eso. 

Tenia una misión diferente, el caso es que ni yo mismo sabia el fin último, quería escribir un libro y no tenia argumentos, por lo que pensé que este tipo de aventuras, te dan un plus de posibilidades, es como si se abriese la veda de los argumentos y tu fueses el primer cazador de ese coto privado.

Los primeros días los pase refugiado en el barco, concretamente en la sala de maquinas. Me pareció inoportuno arriesgar hasta que llegásemos al primer puerto donde haríamos escala. Poco me importaba el trayecto, sino la duración de 25 días del crucero y los puntos insólitos por donde pasaríamos y atracaríamos. Mi plan era atender las necesidades del capitán de un relaciones publicas, pues el vigente iba a sufrir una indisponibilidad apenas media hora antes de partir de la primera escala. Nada grave, al contrario, una indisposición temporal severa que a las tres horas quedaría resuelta, pero que obligaría a su hospitalización inmediata. El barco por otra parte no podría dejar de partir, por eso ya tenia mi curriculum a mano y tras la entrega para satisfacer las necesidades del capitán,una vez estuve presente en los primeros auxilios del relaciones publicas, ya había logrado un vinculo extraordinario para estar mas cerca de los que quería expiar.

Me había preparado a conciencia las actividades a desarrollar así como el conocimiento de los recursos disponibles en el barco, para ser tanto resolutivo como creativo en las ofertas y demandas del pasaje, quería ganarme la confianza del capitán rápidamente.  Mi español, ingles e italiano eran mas que suficientes para hacerme entender con el 90% de los clientes y con la totalidad de la tripulación.

Las fiestas, los bailes y juegos que preparábamos daban rienda suelta a las necesidades de los allí presentes, previo a las noches de tranquilidad para unos y desenfreno de otros. Pero hasta aquí todo normal, ¿quien no se hubiese permitido un viaje así disponiendo de tiempo, dinero y la compañía femenina selecta existente?

Mi objetivo era dejarme llevar en el papel y observar, observar y observar, como se comportaría un selecto grupo de personas pudientes entre ellos y con los demás.

Me di cuenta que cuando perteneces a la elite, o en este caso participas organizando las actividades que les apasionan, todo aparenta ser sencillamente perfecto: son personas educadas, amables e incluso serviciales en cuanto a su disposición a colaborar en los juegos y a contestar a preguntas sobre su vida, pero en cuanto sonaba el móvil, cosa que ocurría rara vez y por las pocas zonas de cobertura del crucero,todos ellos se transformaban e irradiaban una energía negativa indescriptible. 

Estaban acostumbrados a manejar sus compañías y sus bancos desde la distancia, siempre con un sin fin de colaboradores que partía de una estructura piramidal con un gerente cualificado al cual afincaban a sus hijos para que aprendiesen todos los hilos del negocio. La presión y el control eran la base de su gestión para incrementar su patrimonio y los depósitos de sus ya repletas cuentas. 

A mitad del trayecto ya había podido conversar con la mayor parte de los pasajeros: ricos, ricachones, gígolos y putas esencialmente. Los había de todas clases y en cuanto a esto la clasificación fundamental por lo que respecta al comportamiento, la había hecho en virtud del origen de su fortuna. Sin hacer distinciones ahora si que diría que los mas desalmados eran los que habían ostentado cargos públicos y a través del poder de su puesto cambiado el signo de sus cuentas depositadas casi siempre en paraísos fiscales por ejemplo a cambio de favores, por otro lado también eran los mas desconfiados y los que menos propinas dejaban. Al otro extremo estaban los ricos de tercera generación, los cuales habían vivido siempre en la abundancia y disponían de una segunda herencia porque su abuelo o su padre eran los creadores de una tecnología tal que la sola utilización de la patente por parte de gobiernos y compañías les cubría de oro, estos eran mas desapegados al dinero y fundamentalmente mas libres de espíritu, así pude ver que hasta en los ricos hay clases.

Cuando cruzábamos el Pacifico sufrimos dos días de intensas tormentas, y a la mañana del tercer día el piloto avisto un reflejo en medio de la nada. Al acercarnos descubrimos que se trataba de un naufrago. Mi primera reacción fue de alegría, pero pronto comprendí como es un rescate en un crucero de este tipo.

La primera intención del capitán no fue trasladar una barca para la atención inmediata del naufrago, eso de por si ya me puso en alerta y en contradicción absoluta con mis principios fundamentales, sino preocuparse de que ese naufrago no padeciese las fiebres amarillas tan habituales y letales para los demás. Según el llevaba a un selecto grupo de personas y no se podía arriesgar al contagio. Yo le comente que ¿como era posible que no tuviesen preparado un protocolo de emergencia para estos casos con un sistema de aislamiento inicial...? El capitán me miro y me dijo con crudeza que me ocupase de atender a los turistas.

Desde lo lejos observe la escena mas macabra de mi vida: El capitán desde proa preguntando al naufrago que aun varaba en el océano quien era, si estaba enfermo y si tenia suficiente dinero como para que se produjese el rescate.

Aquello me puso en cólera, un ser que se encuentra en mitad del océano, desde Dios sabe cuantos días y en vez de atenderle inmediatamente se le cuestiona por su cuenta corriente. 

Me acerque de nuevo a la escena, para poder oir la conversación,se trataba de un español que se había dormido en su cama y que se encontraba en aquel sueño, que no se acordaba del dinero que tenia, pero que a sabiendas de las condiciones que le estaban imponiendo para el rescate, decidió con firmeza y coraje mantenerse amarrado a aquel bote. Eche una vista hacia el bote y allí me vi, ¡era yo que desafiaba al capitán y a dos de los turistas! que imponían las citadas condiciones para acceder al barco con una peineta y con un respetuoso, "sigan con su viaje de mierda porque yo prefiero ser libre aunque solo sea por unos días o por mas tiempo si por suerte encuentro una isla a la que aferrarme".


 
En ese mismo instante sentí un brusco desplazamiento de mi cuerpo desde el barco hacia la barca que se fusiono con mi alma, que es la que varaba en el mar, momento en el que me desperté con un fuerte escalofrío de placer por lo acontecido.

En otra ocasión quizás pueda escribir la historia completa de mis sueños, pero este sin duda no me ha dejado indiferente y quería compartirlo con todos ya que posee un significado distinto para mi.

Un abrazo a mis lectores.

N.B. La comunicación en un blog es como la botella con el mensaje del naufrago que la deposita en el mar,con la única esperanza de que alguien la lea. Yo puedo escribir pero si nadie lee o interpreta mi mensaje es como si escribiese para mi mismo. Aun así hubiese valido la pena. 



 

viernes, 12 de abril de 2013

Lo que se nos viene encima


Foto "Familia sin hogar, jornaleros en 1936" de la Biblioteca Franklin Delano Roosevelt, publicada en http://history1900s.about.com.
Aqui cuelgo un articulo de un blog que acabo de leer, espero que no os machaque demasiado.

Queridos lectores,

El debate de ayer en Radio Libertad me ha sugerido la conveniencia de discutir un tema que alguna vez surge en las discusiones sobre la crisis energética: el hecho de que la escasez de energía no se va a manifestar de la manera simple que la gente esperaría. Muchas personas se piensan que si la energía es cada vez más escasa lo que debe pasar es que de repente haya grandes interrupciones de suministro de energía, ya sea en forma de petroleros que no llegan, falta de gas o de electricidad, colas en las gasolineras, etc. No es que ese tipo de cosas no puedan pasar o que no estén, de hecho, pasando ya (un rápido vistazo a la web Energy Shortage les mostrará hasta qué punto está escaseando la energía en el mundo en este momento). Incluso en algún momento podría pasar en la propia OCDE, como alertaba el informe de Lloyd's de hace un año y queya fue comentado en este blog (el informe consideraba posible que hubiera interrupciones de suministro de petróleo en el Reino Unido tan pronto como 2013). Sin embargo, no es de esperar que ese tipo de eventos traumáticos sean los que marquen la tónica del descenso energético durante los próximos años. La impresión que tengo cada vez más de lo que sucederá es que habrá cortes, sin duda, pero se atribuirán siempre a un empeoramiento de las condiciones económicas de la sociedad (falta de mantenimiento, falta de financiación, etc), empeoramiento el cual se pondrá siempre en un contexto aparte, como si fuera un hecho independiente y desligado de la crisis energética. Mientras tanto, las condiciones de vida de la mayoría serán cada vez peores, pero de una manera que será asumible y asumida. En suma, que el proceso de degradación económica y societaria subsiguiente al Peak Oil será, como dice John Michael Greer, un largo descenso.

El curso actual de los acontecimientos nos hace intuir que, si no se producen acontecimientos traumáticos que lleven a una reacción masiva y violenta (ya sea en forma de guerra o de revolución) habrá un progresivo descenso del nivel de vida de la población, y si es lo suficientemente paulatino la gente se irá acomodando a la nueva realidad, perdiendo rápidamente la memoria y/o la conciencia de que en otros tiempos las nuevas condiciones de vida hubieran sido inaceptables. No es nada insólito: en la década de los 30 del siglo pasado una nación avanzada y culta como Alemania fue capaz de abrazar, una parte con entusiasmo y otra parte sometida y acallada, una aberración como el nazismo. Si el nazismo hubiera intentado ascender de golpe en 1930 la sociedad alemana hubiera reaccionado en masa desterrándolos para siempre fuera de las instituciones; sin embargo, un curso paulatino de los acontecimientos modificó de tal manera las reglas y expectativas sociales que lo que en 1930 parecía una barbaridad se aceptó como lógico y natural, ya de grado ya a la fuerza, en 1933. Y si se mira con perspectiva histórica esos cuatro años no son nada, son un suspiro; son básicamente el mismo tiempo que llevamos en esta crisis económica que, como sabemos, no acabará nunca. Ya se sabe que para hervir una rana no se la debe meter en una olla con agua hirviendo pues saltaría fuera; lo mejor es meterla en agua fría y después ir calentándola progresivamente: así se dejará cocer sin darse cuenta. En esencia, ese proceso lento de desintegración de la concepción de la sociedad que tenemos ahora en los países occidentales (que incluye el Estado del Bienestar, pero también otros valores como la libertad de expresión y de oportunidades, el Estado de Derecho, etc) es lo que se podría denominar La Gran Exclusión. La exclusión de la mayoría de la ciudadanía de los beneficios sociales, de las libertades fundamentales, de la igualdad de oportunidades (al menos, delante de la ley). La expulsión de una parte mayoritaria de la población occidental en dirección hacia el mismo Tercer Mundo donde vive la mayoría del planeta, pero sin salir de casa - bueno, salvo cuando sean deshauciados. Una expulsión lo suficientemente lenta y bien publicitada como para que los desterrados en su propio país la interioricen como algo necesario, inevitable y hasta cierto punto merecido por su propia falta de competencia.


Síntomas de que un proceso así está en marcha los tenemos por doquier sin esforzarnos en buscar  mucho. Como digo, son cosas que no son excepcionales sino cotidianas en el resto menos favorecido del mundo, pero al ufano ciudadano occidental aún hoy le cuesta unir los puntos y trazar la recta que lógicamente le conduce de su bienestar de hoy a su precariedad de dentro de unos años. Contribuye a esta incapacidad de comprender la situación la cultivada soberbia occidental según la cual la clave de nuestro gran progreso material proviene de nuestra mayor inteligencia y capacidad de trabajo, sin tener en cuenta el muy relevante papel que ha tenido la transferencia de recursos naturales pagados a precio de saldo desde otras naciones menos favorecidas. Esta disonancia cognitiva del ciudadano occidental se ve espoleada por los medios de comunicación de masas, que comunican siempre las noticias sobre la situación económica como un hecho independiente de la gestión de los recursos y de prácticamente cualquier otra base material y sólo condicionada a la capacidad de gestión de los líderes políticos, empresariales y financieros. Pero como quiera que muchas veces se entienden mejor los conceptos abstractos por virtud del ejemplo concreto y la ilustración práctica presentaré en lo que sigue una buena colección de los primeros y una previsible sucesión de los segundos.


No es un secreto que las deudas públicas de los países occidentales no son sostenibles y que, de hecho, en algún momento todos ellos tendrán que reestructurar sus deudas de algún modo o lanzarse a fondo a la monetización de las mismas. Independientemente del camino que sigan, lo que parece claro es que la receta fiscal que se seguirá aplicando en la Unión Europea (y que aplicarán los EE.UU. tan pronto como muy tarde cuando los republicanos recuperen el poder) es la del recorte de prestaciones por parte del Estado; por de pronto, las prestaciones sociales puesto que no son productivas o lo son muy poco, pero al final se recortará también de las inversiones en Fomento. En el caso de España, delante de un paro que supera el 21% de la población activa total y el 45% en el caso de la población activa menor de 25 años, por un lado se suprimió la ayuda excepcional de 400 euros al mes para parados de larga duración sin otra percepción, y ahora se propone sin rebozo crearsubempleos que se paguen a 400 euros al mes y con mínimas prestaciones sociales. La coincidencia en la cifras del estipendio muestra que hay cierto consenso en los círculos económicos en que esta cantidad es la mínima para la subsistencia de una persona. En ese cálculo implícito o explícito de buen seguro se tiene en cuenta el apoyo del círculo familiar cercano de aquellos que caen en esas asignaciones de menesteroso, con lo que no sólo se está consiguiendo que se acepte que 400 euros al mes es una cantidad razonable, "la máxima que se puede conseguir dadas las circunstancias", sino que además se movilicen recursos del entorno de los afectados, que así son drenados y van empujando a un sector mayor hacia ese nivel de mera subsistencia. Para que los lectores que no viven en España se hagan una idea de qué suponen 400 euros aquí, en la ciudad donde yo vivo 800 gramos de pan (en una hogaza que por razones históricas se suele denominar "pan de kilo") cuesta 2,40 euros. Otro ejemplo: suelo hacer dos compras semanales de alimentación y otros productos del hogar, una pequeña entre semana, en el súper, para suplir cosas que sobre la marcha vimos que se agotaron; y otra el sábado, comprando carne, embutidos, verdura y fruta en la plaza y resto de productos en el súper. La primera compra me suele costar 20 euros y la segunda suele estar en torno a los 60 euros (mi familia consta de dos adultos y dos niños de corta edad). Eso me da un gasto, para artículos más o menos de primera necesidad, de unos 300 o 350 euros al mes. Es evidente que cobrando 400 euros al mes poca familia se puede tener, y el dinero se tiene que economizar al máximo. Comida la justa, poca ropa y poca cosa más. Si no se comparte vivienda con otras personas es imposible vivir: el alquiler más barato en mi ciudad está en torno a los 400 euros, a lo que habría que sumar gastos de agua, electricidad, contribución urbana... Gastos todos ellos que tienden a subir: después de haber subido por dos veces un 10% este año, se habla repetidamente queel precio de la electricidad aún debería subir en breve plazo otro 40%; en cuanto al agua, ya discutimos aquí los problemas de financiación del servicio de tratamiento del agua y la inequívoca tendencia a su privatización; y en cuanto a la contribución urbana, con una proporción alarmante de ayuntamientos españoles al borde de la quiebra no es menos razonable pensar que los impuestos municipales en general subirán. El problema no es específicamente español: en el Reino Unido la cuarta parte de los hogares vive en situación de pobreza energética (han de gastar más del 10% de su renta en energía - porcentaje llamativamente similar al que marca el umbral de la recesión en el caso de los países). En Francia, ya el año pasado había 300.000 abonados al borde del corte del suministro de gas, como denunciaba Quim en su blog. Y estoy seguro que no costaría nada compilar historias semejantes en Italia, Holanda, Bélgica, Alemania, EE.UU.... Es de destacar que en todos los casos los altos precios y los salarios menguantes son la causa de la exclusión de la proletarizante clase media al acceso a la energía, pero aún cuando la causa inmediata sea la crisis económica la causa mediata es, en realidad, la crisis energética, y al excluir esos consumidores se cierra el ciclo.


En reconocer que la crisis energética es la causa mediata de la creciente exclusión social es siempre lo más difícil, lo que más le cuesta de aceptar a la gente, tan fuerte es el discurso de corte economicista. Y sin embargo tiene todo el sentido del mundo. La primera cuestión es entender cuándo podemos decir que la energía es cara. Al fin y al cabo, es cierto que los productos energéticos son objetivamente muy baratos: a 100$ el barril de petróleo, un litro de petróleo cuesta poco menos de 63 centavos, unos 48 céntimos de euro a día de hoy - y no olvidemos que contiene la energía que un hombre joven, sano y fuerte podría hacer, si trabajase sin parar, durante 4 días y medio. Un kilovatiohora de electricidad cuesta en España unos 15 céntimos de euro y equivale al trabajo de 10 horas de ese hombre que citábamos antes: 3,3 veces más caro que el petróleo, pero aún así baratísimo. Y los precios del gas se mueven por valores similares a los del petróleo. Sin embargo, dado que la energía es precursora del trabajo, trabajo con el que producimos bienes y servicios, para seguir produciéndolos en el volumen y cantidad que los producimos hoy en día, y para poder conseguir los beneficios de la economía de escala, con todo su gigantismo operativo en aras de la reducción del coste unitario, necesitamos que el coste de la energía sea muy barato. Ya comentamos aquí que el precio máximo que un país industrializado puede pagar por su energía está alrededor del 10% de su PIB, y no por capricho sino por el imperativo termodinámico de mantener una Tasa de Retorno Energético (TRE) mínima. Así que superado ese umbral se ha de producir un reajuste en el sistema productivo. En alguna ocasión he escuchado que no debemos preocuparnos por los problemas causados por la crisis energética ya que el libre mercado se encargará por si sólo se ajustarse y resolver estos problemas. Y en realidad estoy de acuerdo: eso es exactamente lo que está haciendo el libre mercado. Aquellas actividades productivas menos competitivas, que tienen menos margen para reducir sus costes o menos capacidad para trasladarlos al precio final, van siendo poco a poco eliminadas. Eso va sumiendo a una cantidad mayor de población en el desempleo, con lo que se va reduciendo la cantidad de consumidores, con lo que otros sectores productivos van entrando en crisis, y más a medida que la escasez energética se va haciendo más intensa. Crisis energética que por el momento es meramente local: el consumo de petróleo cae a un ritmo medio del 3% anual en la OCDE (aún cuando la producción total de petróleo ha conseguido aumentar un poco durante los dos últimos años) de nuevo gracias a la eficiencia del libre mercado, que está trasladando el consumo a los países más eficaces: China, India, Brasil, Rusia, la propia OPEP,... Es por eso que a pesar de que la producción de petróleo no decae aún nosotros ya estamos sufriendo el Oil Crash. Y por supuesto no todos los países de la OCDE siguen el mismo patrón; también hay exclusión entre naciones y así es obvio que Alemania tardará más tiempo en seguir nuestro camino de pauperización. El paulatino fin de la sociedad industrial supondrá la desaparición del empleo por cuenta ajena a escala masiva.


A cada nuevo nivel de consumo de energía, cada vez más bajo, corresponderá una mayor proporción de población excluida socialmente. Gente sin empleo fijo, que tendrá que buscarse la vida como pueda. Algunos conseguirán subtrabajos con los que mal que bien mantenerse, sin protestar, sin ponerse enfermos, sin soñar con salir nunca del agujero; trabajarán en pequeñas fábricas que producirán bienes exclusivos para unos pocos, o en oscuras minas. Otros trabajarán en lo que salga, recogerán hierbas o setas para venderlas en la plaza o en los restaurantes o sacarán verdaderos tesoros de los contenedores o de los edificios abandonados o las chatarrerías. Otros improvisarán oficios, como remiendo de ropa o calzado, o boteros económicos, afiladores, ropavejeros... lo que puedan. Vivirán de la liquidación de los restos de la clase media, de los bienes que tenemos hoy en una increíble abundancia sin darnos cuenta: libros, juguetes, CDs, televisores, radios, ordenadores,... En el estado estacionario, al finalizar el proceso histórico de la Gran Exclusión, la gran masa de excluidos, el nuevo lumpen proletariado, sobrevivirá de su ingenio y de los excedentes de los pocos que seguirán siendo muy ricos por comparación con su entorno: aquellos que aún tendrán luz eléctrica y cocina de gas en ricas mansiones con altos muros, aquellos que aún tendrán capacidad de consumir, fundamentalmente por ser muchos menos. Algo no muy diferente a cómo era España en el siglo XIX, aunque con bastante más población, con lo que el nivel medio será bastante más bajo que entonces.



Ya hemos comentado algunas veces que nuestra interpretación de la realidad depende de la narrativa que usemos para describirla. Con anterioridad describí en este blog dos posibles escenarios para el desarrollo de la crisis energética, económica y social en la que estamos inmersos, denominados como el peor y el mejor de los posibles. La Gran Exclusión es, posiblemente, otro escenario como los anteriores, pero al contrario de ellos no contiene una narrativa heroica, de grandes eventos y luchas; es un escenario caracterizado por un lento apagarse, como la mecha que flota sobre un lecho de agua. El peor y el mejor escenario posibles son a su modo estimulantes y excitantes por lo épico de su relato, en tanto que la Gran Exclusión es una historia triste y mortecina, que no apetece ser contada. Queda por saber si La Gran Exclusión no es ni el escenario peor ni el mejor sino el más probable.



Aprendiendo a surcar los mares- como si lo hubiese escrito yo


No sé exactamente a quién le escribo, puede que sea a ti o puede que sea a mí. Los comienzos parecen siempre difíciles y empezar a escribir no es la excepción. Mi mano vacila y mi bolígrafo no fluye con facilidad por la hoja, pero con el tiempo cuando mi mente se asienta en el ritmo conocido, la mano vuelve a fluir. Existe una conexión entre mi mano y mis pensamientos escribir es reconfortante.
 
Desde hace ya tres años, me considero a mí mismo un escritor. No es mucho para alguien que ahora tiene cuarenta y dos años. Sin embargo, creo que siempre supe que era algo que podía hacer, pero no fue hasta entonces que decidí desbloquear el flujo de ideas dentro de mí y creer en ellas. Escribir lo que me venía en cualquier momento en el que decidía sentarme y esperar, fue también una aventura y una inmersión en lo desconocido. Escribir me ha nutrido e inspirado como pocas cosas en los últimos años. Me siento vivo y auto realizado – me envuelve una sensación de hacer lo que se supone que debería estar haciendo.
Cuando me siento y me pido a mí mismo comprensión, ese sentimiento de tratar de tocar lo desconocido me acompaña nuevamente. Estamos solos, a la deriva en el vasto océano de la conciencia, tratando de alcanzar la seguridad de nuestros propios mañanas. Puede ser un sentimiento aterrador. Pero si estuvieras sentado solo en tu pequeña barca, aparentemente sin la capacidad de alcanzar seguridad, ¿qué harías? Seguramente te verías forzado a dejar tu propio pánico de lado.


Luego, probablemente observarías la situación: la naturaleza y los vientos que podrían soplar a tu favor; tus propios recursos y lo que eres capaz de hacer; y con eso, desde los rincones más profundos de tu ser, te rendirías a la convicción de que, de algún modo, también sobrevivirás a esto.
Así que, ¿dónde reside mi pánico?, ¿de qué se trata?, ¿es esa duda de que yo pueda ser el capitán de mi propio barco, aquel capaz de guiar su propia vida? Al menos parte de la respuesta debe estar allí, ya que durante años he tenido la tendencia de dejar que otros creen mi presente y, en última instancia, mi futuro. Mucho, al parecer, ha sido por complacencia, permitiendo que otros dicten lo que es y lo que será mi realidad. La crisis aparece cuando esa realidad no coincide con las expectativas que tengo para mí mismo, cuando no suma a mi bienestar, no hace nada por la confianza que tengo en mí mismo y no aporta las esperanzas que persisten en la ventana de mis mañanas.



Si he de comprender mi situación actual o lo que algunos podrían incluso llamar crisis, primero debo definir cuáles son esas esperanzas no alcanzadas que todavía sigo albergando. Es todo demasiado evidente para mí, le echo la culpa a los demás mientras veo mi vida desdoblarse ante mis ojos.

Existe una rabia latente hacia los demás que sé que no me favorece, y que al final me aleja de ser el dueño o responsable de mi propia vida. Es tan difícil admitir a uno mismo que fuiste sólo tú quien permitió que el curso de las cosas se convirtiera en lo que es ahora. No era tu deseo más profundo hacerlo, pero es sólo esa actitud complaciente tuya asomando de nuevo su horrible cabeza.
Mi primera tarea es extirpar esta rabia inútil que dirijo hacia los demás, y ultimadamente, hacia mí mismo. Aunque a todos nos gustaría pensar que estamos interconectados y que somos mutuamente dependientes unos de otros, qué responsabilidad puede tener alguien más por mi futuro bienestar. Ellos también tienen sus propias preocupaciones. Ellos también tienen un futuro por el que preocuparse.
 
¿Estoy yo tan preocupado por su futuro? La respuesta es, probablemente no. ¿Acaso no están ellos tan preocupados por lo que está por venir como lo estoy yo? Esa comprensión es de algún modo abrumadora. Cada uno de nosotros, en primer lugar, está aislado en su cápsula de supervivencia volando hacia ningún lugar en particular.
 
Podríamos hablar de vivir los unos por los otros, pero la realidad es muy distinta. ¿Albergo en mi interior esta idea de sobrevivir, presente en mí pero aparentemente detestada al verla en otros, en forma de ira dirigida hacia ellos? ¿O los acepto por la transformación que están intentando llevar a cabo e intento enseñarles cómo sobrevivir de mejor manera? Cualquier cosa que me saque de mi rabia interna es definitivamente el mejor camino que puedo tomar. Ante todo, me da una perspectiva diferente y quizás más iluminada, me libera de mi rabia interior y de mi auto-negación, y me permite convertir la complacencia en compasión. Es un gran paso al frente.
 
Comprendiendo a los demás llego a entenderme a mí mismo. Perdono a los demás y me perdono a mí mismo. Después de todo, estamos todos juntos en este pequeño bote tratando de remar en la misma dirección. Si puedo perdonar los defectos de tu carácter, tal vez seré capaz de hacer lo mismo conmigo. Ser libre contiene en sí mismo esta idea de reconciliarme y aclarar la visión de mi pasado. Defino mi pasado como todos aquellos pensamientos que he guardado tan fielmente cerca de mi pecho a lo largo de los años. Tengo la responsabilidad de cambiar hoy esos puntos de vista si anhelo cambiar mis mañanas. Es fundamental y no puede haber otro camino. Permíteme entonces liberar mi ser de culparte y así liberar mi ser de una tensión e incertidumbre innecesarias.

Si dejo ir este hábito sin sentido que tengo de encontrar el error en ti, ¿no ceso al mismo tiempo de dirigir esta corriente de patrones de comportamiento contra mí y que sólo tienden a minar mis propios esfuerzos? Practico perdonarte y en el proceso aprendo sobre el perdón. Es una acción recíproca, que obedece indiscutiblemente una ley universal. Debo beneficiarme de este principio universal ya que soy yo quien ha iniciado la acción y quien la ha liberado en su viaje a través del universo. El amor vive para siempre. Perdonar es amar. Volviendo al amor vuelvo a ser libre – libre para permitir que brille desde lo más profundo todo lo que representa lo mejor de mí, mis verdaderos sentimientos y creencias y en consecuencia, lo que anhelo para el futuro.

Quizás ahora soy capaz de decirme a mí mismo y a todos y cada unos de vosotros, estas son mis esperanzas y deseos. Para mí son muy valiosos y pienso que también hay lugar para ti en de ellos. Ahora lo que nos queda por hacer es comunicarnos.

Nos hemos convertido en una generación y en una sociedad que valora la comunicación por encima de todo. Queremos estar informados. Cada minuto de nuestra vida moderna está inundado con información. Sin embargo, es difícil escapar al hecho de que el volumen de comunicación que buscamos nos lleva sólo a entretener e informar, y al final, sólo sirve para distraernos y mantenernos en la oscuridad, aislados y temerosos.

Dejamos de buscar en nuestro interior y en cambio buscamos todo fuera de nosotros mismos, incluyendo cada idea, creencia y ultimadamente, cada convicción que acabamos creyendo que es importante para nosotros.

Pero la verdadera naturaleza de la comunicación debe ser compartir lo que he encontrado como cierto sobre mí mismo. Obviamente, también puedo hablarte sobre mis miedos del futuro, sobre lo que no me ha gustado del pasado, lo que me ha ocurrido, o lo que puedo pensar sobre otros cuando han interactuado conmigo. Todos hacemos esto, pero lo hacemos con el riesgo de no encontrar nunca esa llave secreta que nos abrirá a toda la bondad que reside en nuestro interior y, al mismo tiempo, a nuestro irrestricto potencial que permanece dormido en el mismo lugar.

Si me tomo el tiempo de pensar sobre lo que mi potencial realmente significa para mí, no será el potencial de hacer el bien ilimitadamente. Mi nuevo compromiso hacia la comunicación es entonces, decir en voz alta al universo entero, incluyéndome a mí mismo, este es quien soy, esto es lo que quiero y esta vez, definitivamente no estoy tratando de escapar de la responsabilidad de las acciones que acabaré por tomar. Creo en mi propia causa.

Entonces permito que el universo responda. Tú y yo hemos hecho nuestra parte.
Creo en mí. Siempre lo he hecho, sólo que no lo suficiente. Entonces permito que eso cambie en este preciso instante. Si mis pensamientos pueden llevarme a esta coyuntura en mi vida, el momento de hacerlo está aquí.

Mi esperanza es poder mantener el amor – sagrado para mi corazón – para permitir que sea mi regalo diario a los demás y lo único que me nutra guiándome hacia la luz y la plenitud de la vida. Mi deseo no es sólo ser el capitán de mi propio barco, sino también poder llevar a otros a salvo a los puertos de su propia comprensión. Cuidar de los demás se ha vuelto parte fundamental de quien soy. Necesaria e inequívocamente me enriquece.

También guardo la esperanza de que de algún modo pueda liberarme de esos miedos, aquellos que me mantienen encadenado a sentimientos negativos de ser el agraviado, o encontrar el fallo en la forma en que actúan los demás, y la resultante frustración y rabia que esos sentimientos producen en mí. Inevitablemente niegan la verdadera esencia de quien soy, dejando en su lugar algún tipo de versión falsa de mí, contento de vivir en alguna realidad fantaseada y alterada. Mis miedos son ésos, aquellos que aún no he podido enfrentar y encarar en mi pasado. Si no lo hago, será imposible aceptar y resolver mi pasado y, en consecuencia, avanzar. Continuaré siendo un esclavo de todo lo que ha pasado antes y hay poca esperanza de que se de lugar al aprendizaje.
 
Sin embargo, estoy comprometido a aprender. Es el eterno faro en mi arsenal de principios, aquellos que me han mantenido en pie todos estos años. Por lo tanto, mi compromiso fundamental es aprender. Es la promesa que me hago a mí mismo una y otra vez. Dentro de ella están salvaguardados todos los tesoros que toco suavemente, disfrutando de que algún día pueda mantenerlos firmemente. Esto condiciona todo lo que elijo hacer hoy. Me enseña a comprender, expandiendo mi visión en el proceso. Fomenta mi creatividad y fortalece mi propósito de actuar en consecuencia cada momento del día. Aprender elimina la ignorancia de mi mente consciente y me libera. Ahora puedo navegar rápidamente con el viento detrás, sin trabas y libre de alcanzar esa parte de mí que me espera.

 

Sensaciones y Teoria de cuerdas a mi modo

Con el paso de los años uno va teniendo la sensación de que su camino en la vida es como tejer una larga manta que servirá para ser recordada por uno mismo el día en que su cuerpo no aguante mas y que de igual modo sirva a los demás de dual ejemplo por los acontecimientos que vivieron,compartieron, escucharon o interpretaron contigo, así que de algún modo con sus agujas ayudaron a elaborarla o con sus miradas y sentidos a observarla y verla de otro modo o forma.



Para mi en este momento de mi vida lo mas importante no es lo que he tejido hasta hoy sino como lo he tejido y lo que estoy tejiendo hoy y debo reconocer que aunque no me arrepiento de muchas cosas, si lamento no haberme dado cuenta antes de que lo importante que es el sistema de producción.

Creo saber, que no hay manta mas hermosa que la que uno mismo logra tejer, eligiendo los colores, el tipo de hilo y el tipo de unión que realizará, así como el tipo de aguja con que dispondrá en cada momento para bordar cada día y que conduzca a un bello detalle en la misma.

Reconozco que muchas personas en este mundo están tirando por la borda la oportunidad de tejer sus mantas, pues un día les convencieron de que lo mejor para ellos era que dejasen de preocuparse en pensar y que lo mejor seria que otros se ocupasen de tejer sus vidas mediante un sistema en el que unas mantas y otras parecieran el resultado de estándares que por otro lado no brillan por su calidad.

Así mismo nos sentimos igualmente capacitados para constantemente criticar y evaluar a que fabrica le dieron la oportunidad de tejer sus vidas los demás, enjuiciando a los que eligieron caminos u opciones diferentes a las nuestras.

Hace poco descubrí que el punto de cruz es bonito, no por el patrón en si mismo, sino por el origen del mismo. Quien invento ese patrón pretendió apropiarse de las mantas de muchos seres a las que Jesus pretendió enseñar  que lo mejor era tejer sus mantas como un artesano mas, reconociendo día a día nuevas formas y trazos, disfrutando de la confección y aprendiendo de los errores con los remiendos. Esas eran las mantas que a el le gustaban.

Sin embargo cuando nos educan,nos hacen ver la conveniencia de seguir un determinado patrón, de entregar nuestra manta y de vez en cuando poder dar alguna puntadita que nos diferencie de los demás. Aquellos que se salen de ese patrón habitualmente o son repudiados por fracasados sociales o son admirados porque con su creatividad y esfuerzo por salirse del guión conquistaron las almas de los demás, no hay termino medio.

Se nos enseño a martirizarnos y arrepentirnos por nuestras malas puntadas y a pedir disculpas a Dios, cuando lo mas sensato era comprender en nuestro interior que habíamos pensado y sentido o que no y que nos había conducido a dar ese traspiés para luego remendar el error volviendo hacia atrás y descosiendo no solo nuestra puntada, sino comunicándonos con el tejedor de alguna otra manta a la que aquel pespunte había dañado.

Cuando nacemos somos potenciales artesanos de bellas mantas: las nuestras, pero esta visto que lo que nos dictan en nuestra cultura es que el éxito mas importante es convertirse en responsables de sistemas de producción de fabricas (unas mas grandes que otras) en las que los demás han dejado sus mantas, para que con el poder que otorgan a nuestras decisiones podamos marcar y confeccionar las mantas de los demás, a veces incluso olvidando tejer la que nos dieron a elaborar a nosotros mismos, porque perdimos la hebra. Así mismo los dueños de las fabricas que siempre serán los mismos, se convertirían en los verdaderos dioses, dueños de las decisiones y del devenir de las mantas de los demás.

Estamos también capacitados para unir lazos con otras mantas durante breves espacios de tiempo y que de esos hilos surjan nuevas hebras que un ser nuevo tendrá que tejer. Cuando educamos a estos seres les decimos que hagan las puntadas de un modo determinado en vez de enseñarles que el mejor camino para aprender a tejer es equivocándose repasando y reparando lo hecho, para a partir de ahí realizar maravillosos trazos que solo podrá dar uno mismo para convertirse en un gran artesano de mantas.

Creo haber entendido que solo prestando atención al modo de producción: artesanal y desviando la atención de lo que hacen los demás, siendo respetuoso con ellos y ajeno a su juicio, seré mejor.

También me interesa aprender para realizar y mejorar la confección de bellos detalles en mi manta, para adornarla de escarapelas y motivos hermosos cada día y sobre todo disfrutar de ellos; pero nada me entusiasmaría mas que si pudiera y fuese digno, mostrar a los demás que por un trayecto parecido, que no igual, se puede alcanzar el éxito en la vida: sentirse libre para disfrutar de lo que uno hace en el contexto personal en el que cada uno se encuentre o en el que cada uno desee estar.


Hoy mas que nunca me atrevo a decir que el verdadero sabio es el que sabe tejer su manta y no se postula como el tejedor de ninguna otra mas. Que es feliz porque se ha dado cuenta que es libre para tejerla con los innumerables y hermosos hilos que se le vengan a la cabeza y que no por tener hilos de oro y plata su manta tendrá un mayor valor, ya que lo importante es en verdad el modo en como dio sus puntadas y como mostró a quienes se acercaron a el, el camino sin mostrar su manta como ejemplo, sino desde la pasión de querer hacerles ver que cada uno debe encontrar el suyo. Así cuando termine su manta este preparado para llevársela en esos últimos momentos,dejarnos una muestra y poder así esbozar una sonrisa desde su alma.


La libertad y los sueños

Soy la hoja de un árbol que cayo en un arroyo y que tiene como destino el mar, aquella que durante años quedo varada junto a una orilla y que a punto estuvo de detenerse allí para siempre. Fluir, ese es mi camino, fluir porque la esencia de todo es dejarse llevar por la intuición de que lo mejor esta por llegar, como si supiera que el destino me devolverá con creces un regalo con la apuesta de seguir ese curso salvaje y difícil. 



Disfrutar del cálido sol que me golpea cuando cabalgo entre las orillas de este maravilloso rio donde ahora me encuentro, oír silbar al viento y elevarme para evitar los sobresaltos del cauce provisto de ramas y troncos que evitarían mi fluir, provocar a todas aquellas hojas que veo todavía atadas a sus respectivas ramas y cuyos arboles están podando o que atrapados en la enfermedad ven agotar sus días.

El arco iris se poso un día en mi y me ilumino como nunca jamas pudiese haber imaginado, desde ese día disfruto igualmente la lluvia que las tardes templadas que aguardan un suave atardecer, desde ese momento mi contacto con el agua fresca de este afluente es mas intenso y los brotes de felicidad y paz inundan y desordenan de mi memoria los habituales momentos de hastío que vivi antes de soltarme de las ramas de ese otro árbol que me había tomado por suya.

Durante este trayecto soy mas consciente de lo que soy y de lo que pretendo ser: la hoja que lleva esa semilla en su interior y que se alzara antes de llegar al mar, para fundar un bosque de amor junto a el; un excelso campo verde me espera para acogerme y refundar algo maravilloso. Soy solo una hoja, pero potencialmente me siento ya un bosque ¿Alguien lo entiende?

Solo mi amor por llegar a cumplir ese sueño, mi determinación en lograrlo, junto con el disfrute del trayecto, proyectan en mi un poder increíble. A veces siento que una parte de Dios esta en mi tallo, tantas veces golpeado en el pasado y mordido por algún pez en este percorso.

Me siento con fuerzas para continuar, para mostrar a otras hojas y juncos que se puede llegar lejos y que los sueños se pueden hacer realidad si te lo propones y que posponer o postergar no tienen razón con el ahora, con el presente, con la evolución hacia algo mejor, como si no supiera que el presente es el pasado (causa) del futuro.

A veces sueño con un golpe de viento que me permita ganar un año, pero me perdería por el camino la posibilidad de disfrutar de todos estos parajes tan bellos.

La vida esta en mi y yo soy mi propia esperanza, ¿que puedo hacer contra eso sino fluir?
Algunos me dicen que siendo solamente una hoja, sueño demasiado, pero cuando los pájaros cuentan a las otras plantas y arboles mi determinación y donde me encuentro, me siento bien, a pesar de que la mayor parte de ellas y sus respectivas hojas siguen sin entenderme y creen que desperdiciare mi tiempo. Otras me comprenden y hasta he logrado que alguna me imite y me acompañe paralelamente con su fluir, aunque el compás del vaivén no sea el mismo.

Yo solo puedo decir que el simple hecho de fluir,de sentirme libre y de haber actuado de acuerdo a mi elección me permite vivir plenamente. Con esto no quiero juzgar a las demás hojas, seria muy osado pero si declararlas que mi camino es tan digno o mas que el que eligieron ellas aferradas a su árbol.

En ese camino no estoy solo, ya que hay muchas otras hojas a las que espera su campo en el cual germinar, a las que deseo lo mejor y que puedan cumplir sus sueños.



Solo espero que si llega ese momento, puedas estar tan cerca como para contemplar la belleza de la vida y de la naturaleza en el éxtasis del amor, ya que lo habré dado todo, hasta mi muerte por un mundo mejor y en el que las hojas de dicho bosque tengan la posibilidad de contemplar sin tanto riesgo el océano, sentir su brisa y reconocer el rio por el que llegue para darles a ellas esa divina oportunidad.

Y si la brisa del océano es tan solo una milésima parte de suave como ya la siento, y si los pájaros que oigo cantar en mi futuro bosque fueran la mitad de los que habitan en mi mente, y si el silbido de las futuras hojas confeccionase una canción cuya melodía estuviese algo desafinada respecto a la música que ahora siento: hubiese merecido la pena.

Hoy volví a soñar y me di cuenta que así encontré la fuerza para luchar, y que sin ella no podría haber logrado conjuntamente a mi determinación fluir tan suavemente. Ha sido un placer detenerme este momento y soltarte esto, pero yo debo continuar mi camino.¡ hasta pronto!

Josian