sábado, 20 de noviembre de 2010

Los riesgos de que el agujero del culo pretenda ser el jefe


Hace tiempo tuve la suerte de que alguien me hizo conocedor de una historia que me enseño una serie de cuestiones, por ello quisiera aprovechar la oportunidad de escribir en este blog lo que me apetece, para que dicha historia no se pierda:

Cuando se creó el cuerpo humano, ya terminado, hubo un momento en el que todas sus partes querían ser el Jefe. Sobre todo las que se consideraban así misma vitales.

El primero en anunciarse fue el cerebro, que dijo: “Ya que yo y solo yo, controlo esto y pienso por todos a la vez, yo (sin duda) debería ser el Jefe.

Los pies dijeron: “Sí pero…perdona, somos nosotros los que transportamos el cuerpo a donde desea el cerebro y le permitimos de ese modo hacer lo que quiere el cerebro, así que en realidad nosotros somos quienes realmente deberíamos ser el Jefe.

Las manos dijeron: “Nosotras hacemos todo el trabajo y ganamos dinero para mantener todo el cuerpo, deberíamos evidentemente ser el Jefe”.

A su vez el corazón riendo como latidos, se dirigió al cuerpo entero indicando que sin su presencia de nada sirven cerebro, manos ó pies, por lo que reivindicaba el puesto de Jefe.

Los ojos también dieron sus razones: “Manos, pies, cerebro, corazón…si no se ve lo que uno quiere, desea, debe hacer, sin nuestra visión amplia nada realiza correctamente el cuerpo humano".

Y así siguieron las orejas, la nariz, el hígado, páncreas y… ¡como no! los pulmones.


Por fin, el “ojo del culo” habló y pidió ser el Jefe. Las otras partes del cuerpo se echaron a reír ante la grotesca idea de que un “ojo del culo” pudiera ser el Jefe.


El “ojo del culo” (claro) montó en cólera y se cerró literalmente, negándose a funcionar, ni siquiera para expulsar gases...aires…cuescos ¡vamos!


Rápidamente el cerebro enfebreció, los ojos se pusieron bizcos y vidriosos, casi se salían de sus órbitas, los pies quedaron demasiado débiles para andar, las manos colgaban sin fuerzas, ni los dedos respondían al amarre de un cigarro y el corazón y los pulmones luchaban por sobrevivir entre latidos lentos y respiraciones vagas.


Entonces todos suplicaron al cerebro que cediera y permitiera “al ojo del culo” ser el Jefe. ASÍ SE HIZO. Todas las partes del cuerpo hacían el trabajo, mientras “el ojo del culo” les dirigía a todos y se ocupaba tambien de todo, principalmente de la mierda.



De esta historia se pueden extraer innumerables moralejas:


1.-No hace falta ser un cerebro para llegar a ser Jefe, un ojo del culo tiene claramente las mismas posibilidades.

2.- Todas las partes del cuerpo son necesarias, como todos los somos en cualquier estamento ó trabajo.

3.- Vamos de culo si el agujero del culo pretende dirigir un grupo de miembros o una organización.


Sobre esta última reflexión me gustaría plasmar lo mal que lo pasa una organización cuando se encuentra con un miembro que no quiere hacer el trabajo como debería, y si a esto añadimos la voluntad de hacer daño a los demás y hacerles entender que no hay otro modo para que el cerebro ceda en sus pretensiones que cerrarse o dejar de funcionar. Créanme no hay peor muerte que la cerebral ya que si la parte que debe pensar y esta inicialmente preparada y capacitada para dar ordenes, no puede ejercitar su trabajo porque no le dejan, es lógico que las cosas no funcionen y que al cuerpo viviente se le deba insuflar alimentos por vena para seguir sobreviviendo.


Siempre invitare a los agujeros del culo a dejar el cuerpo al que pertenecen y si se quieren ocuparse de la mierda, creen sus propios centros de negocios y se preparen para ser cerebros. El problema es que en España los agujeros del culo que decidieron asociarse para ser los que liberasen a aquellos miembros desatendidos de los diferentes cuerpos de ordenes dictatoriales o sin la justicia universal apropiada, siguen sin ser cerebros y no tienen la capacidad de ayudar a los miembros que permiten dar sustentos a todos porque solo saben ser agujeros negros donde todo se pierde.




No hay comentarios:

Publicar un comentario